Capítulo 20.

Era mamá. Obviamente supuse que venía para hablar de Benja y esas cosas.
- Lindo chico tu AMIGO - Dijo remarcando la palabra.
- Por demás - Dije sobrándola. 
- Tranquila hija, sólo quiero saber si esa es la razón por la que no te querés ir.
- Sí, una de ellas. - Dije ya con lágrimas en los ojos (estaba muy sensible)
- Sabés que si fuera por mí te quedarías acá pero no me parece que corresponda. De verdad. Ojalá esto no impida que ese amor siga progresando porque aunque a vos te parezca que soy una tonta, me doy cuenta en sus miradas lo bien que la pasan juntos. ¿O me equivoco? - (Mamá se había puesto sentimental????)
- Puede ser. ¿Me dejás que quiero dormir? - Dije siguiendo mi papel de hija enojada. Mamá se fue y me dormí enseguida.
Al otro día me levanté temprano pero no para ir al cole porque lo que había pasado el día anterior era la excusa perfecta para faltar. Igual, después me acordé que aunque Benja me dijo que me iba a pasar a buscar, el sí tenia que ir. Me bajoneé un poco pero bueno, seguro lo iba a ver a la tarde y tenía que ponerle ánimo a mi mañana así que aproveché que mis papás estaban trabajando para poner la música a todo lo que daba y entré a bañarme. 
Cuando salí de la ducha sentía la música más baja y se estaban reproduciendo un par de temas super románticos que no estaban en mi lista de reproducción pero no me preocupé porque seguramente había sido la chica que limpiaba en mi casa. Me envolví en la toalla y salí en busca de mi ropa. Busqué mi roa y cuando voy a apoyarla en la cama para poder cambiarme me encontré con una sorpresa. Un par de ricos bombones y una notita me esperaban ahí: "Te espero a las 9 afuera. Nada de ropa formal... Maya y ropa de playa. Te quiero :) Benja"
¿A dónde iríamos? Yo ya pensaba cosas como un básico día de playa pero yendo a saltar a los trampolines. (Siempre con mi niña interior! Jaja!)
Me puse la maya, un vestido de playa, mis ojotas, preparé protector solar y esas cosas (siempre planeando cómo que ibamos a la playa) y salí. Eran 9 y 15 creo ya... Pero bueno, Benja ya estaba acostumbrado a esperarme. 
Ahí estaba él, apoyado en su camioneta, con unos anteojos de sol que le quedaban perfectos a los rasgos de su cara. Lo besé, cruzamos un par de sonrisas y emprendimos viaje.
- ¿Falta mucho? Tengo intriga! - Decía pareciéndome a una nena de 2 años.
- No linda, ya estamos por llegar. - Y cada vez que decía eso faltaban 20 cuadras más.
Llegamos al puerto de la ciudad. Hermoso como siempre. Siempre tan limpio, cuidado, con esos hermosos barcos. (Barcos??? Pensé en barcos??? Ya me entró el pánico) 
- Le gustaría navegar conmigo, hermosa señorita? - Me susurró Benja y morí. Y no del amor. O sí. Pero también morí porque no sabía que hacer. Mi pánico por los barcos era más fuerte que lo lindo que se escuchaba esa pregunta. 
- Le tengo pánico a navegar. Perdón. No sé si puedo aceptar. - Dije con vos lastimosa y esperando que me venga la valentía de la nada.
- No me pidas perdón, si no querés de verdad no lo hacemos. O si querés... Podemos intentarlo. - Dijo con una voz tierna, como dándome seguridad de que nada me iba a pasar con el. La misma seguridad que me venía dando desde el día que nos dimos un beso por primera vez.
- Está bien, lo voy a intentar. - Dije esperanzada de que no me ataque la locura en el medio del "viaje".
Fuimos hasta el lugar donde estaba apoyado su barco. Grande y lindo, no podía ser más perfecto... Como él. Me subí sin problemas porque Benja estuvo todo el tiempo cuidándome y así empezó nuestra pequeña travesía. Divino todo. Él se había encargado de arreglar todo el barco, de ponerle cosas lindas, todo bien romántico. Disfrutamos mucho de todo. Hablamos mucho. Nos abrazabamos y besabamos mucho. Jugamos como nenes. Era perfecto, como él y como todo lo que habíamos vivido hasta ahora. Igual... Siempre algo interrumpía nuestros momentos. ¿En este caso? Mi celular. ¿Quién era? Tomás. Benja me alcanzó el celular y llegó a ver el nombre pero no dijo nada, sólo se quedó observando lo que yo hablaba...

Capítulo 19.

¿Cómo está la más fea de la casa? - Dijo mi hermano entrando a mi habitación - Tenías novio y no me contaste... ¡Le voy a contar a mamá! - Dijo y se fue sin que nosotros pudiéramos hacer nada, tampoco quería impedirlo, porque mi mamá ya algo sabía, pero bueno.
Seguí estando con Benja un rato más, hasta que mamá golpeó la puerta para avisarme que habían venido mis abuelos y mis tíos... Sí, en la familia se exageraba cada enfermedad por más mínima que sea, así que siempre teníamos la visita de todos. Un rato después ya me sentia mucho mejor así que bajé con la compañía de Benja. Obviamente el se ganaba la atención de todos pero sólo lo presenté como 'un amigo' y todos se lo creyeron, o eso me hicieron creer a mí. Entre charlas, risas, vergonzosas anécdotas, cruzadas de miradas con Benja y demás disfrutamos de la cena y el postre hasta que ya se hizo tarde y yo dije que quería volver a recostarme. Papá miro con una cara celosa a 'mi amigo', así que él dijo que sólo subía a acompañarme y se iba. Así fue entonces, me acompañó hasta mi cuarto, esperó a que me cambiara para saludarme y antes de irse me dijo:
- ¿Te acordás lo que te dije? Que con todo esto ya lo teníamos olvidado... -
- ¿Qué? - Le dije con cara de no entender mucho. - ¿Lo de que me querías conquistar? No hace falta Benja, ya está. -

- No, yo voy a cumplir con mis promesas, por lo menos hasta que te vayas te quiero tener re conquistada. -
- Claro, para que me vaya toda enamorada allá y vos te consigas otra acá. - Solté sin pensar.
- No digas eso Pili, no sabés lo que va a pasar. - Dijo Benja con un tono de enojo con toda la situación.
- Bueno, pero lo supongo. - Volví a decir sin pensar. 

- No importa lo que supongas, ya veremos lo que pasa, ahora andá a acostarte que bastante ya tuviste por hoy. Mañana temprano paso a buscarte así que no te quedes en la compu o mirando una película. - 
- Está bien! - Dije sonriéndo. Nos dimos un beso y él bajó. Yo me quedé organizando un par de 'conjuntos' para ponerme mañana, siempre hacía lo mismo sino después me costaba un montón decidirme entre toda la ropa que tenía. (Una de las cosas que más me gustaba, comprar ropa. Cualquiera que me preguntara qué quería de regalo para un cumpleaños o alguna ocasión especial, ya sabía mi respuesta).
Terminé con eso y decidí ir a dormirme. Cerré los ojos y no tardé mucho en lograrlo. Cómo era de costumbre, mientras estaba dormida sentí que alguien tocaba a mi puerta, lentamente abrí los ojos y ví quién era.

Capítulo 18.

Me levanté en mi cama recostada y un poco adormecida, apenas pudiendo abrir los ojos ví que estaban las chicas a mi lado. Enseguida pregunté que estaba pasando con la poca voz que tenía, así que Cata comenzó a explicarme:
- No pasó nada de lo que tengas que preocuparte ahora, pero sí para que lo tengas en cuenta. Te dio un ataque de nervios o algo de eso, no nos explicaron bien, pero lo único que sabemos es que estamos acá para hacerte compañía. Según el médico no venís comiendo bien y con todo el stress del viaje y eso te puede haber hecho que te desmayes, y ahora estás así porque te dieron un par de medicamentos, nada más. - Dijo ella sin dejarme interrumpir.
- ¿Y qué hacen ustedes acá? ¿Mi mamá? - Pregunté mientras me sentaba en la cama.
- Tu mamá nos avisó a nosotras porque pensó que iba a ser mejor que estés con nuestra compañía, igual nosotras ya nos vamos porque ahora viene Benja. -
- ¿Benja? Yo no quiero verlo, menos en este estado. - Dije desesperándome.
- Tranquila, estás bien así. Quedate acá, recostate un ratito más que nosotras nos quedamos con vos hasta que él venga y te despertamos si querés. -
- Bueno, pero despiértenme. - Susurré ya con mi cabeza en la almohada y volviéndome a dormir. Necesitaba hacerlo, sentía que mi mente giraba y ni sentía mis pies.
Me desperté nuevamente, ya se había hecho de noche por lo que aprecié en la ventana apenas abrí mis ojos. Mis amigas ya no estaban ahí, sino que en su lugar estaba Benja durmiendo en una de las sillas que había en mi habitación. Quise levantarme sin hacer ruido para ir hasta el baño, pero todavía sentía un mareo, así que preferí quedarme ahí despierta, viéndolo a él. No pasó mucho tiempo hasta que se dio cuenta que había una mirada sobre él.
- ¡Hola linda! ¿Cómo estás? ¿Necesitás algo? ¿Hace mucho tiempo estás despierta y yo durmiendo? Qué estúpido soy, estaba algo cansado y me dormí. - Se levantó sobresaltado.
- Tranquilo gordo, ¡estoy bien! Sólo me levanté hace un rato pero como me sentía algo mariada para pararme me quedé mirando lo lindo que dormías. -
- Bueno, pero perdón igual, no me quería dormir. ¿Para qué te querías parar? ¿Necesitás algo? -
- Sí.. ¿Me acompañás al baño? Osea, a ir hasta la puerta porque todavía no se me fue del todo el efecto de los medicamentos. -
- ¡Ah! Yo ya pensé que querías que te acompañe al baño y me bañe con vos - (ambos reímos)
- ¡Qué cosa con vos! Dale, ayudame a levantarme. - Dije eso mientras Benja estiraba sus brazos para ayudar a pararme. Me acompañó hasta la puerta del baño y yo entré sola, obviamente. Estuve un rato ahí, después salí y él seguia esperándome en la puerta, así que cuando apenas me vió salir agarró mi mano y me acompañó hasta la cama donde nos sentamos los dos muy cerca.
- Estoy fea y demacrada, ni me mires porque te me vas a ir corriendo - Dije haciendo puchero.
- ¡El medicamento todavía te afecta! - Rió Benja - Para mí siempre estás linda así que no me hagás ese pucherito. Estaba preocupado por vos, no entiendo nada de las cosas que están pasando. -
- No pasa nada, pasa que justo ahora que me está yendo bien en todo tengo que irme dos meses a Estados Unidos y no quiero irme porque tengo miedo de perder lo que estoy empezando con vos, la amistad de años con mis amigas, todo. - Dije mientras unas lágrimas asomaban por mis ojos.
- No quiero que llores, de verdad. Mirá, no puedo asegurarte del todo lo que voy a decirte pero a tus amigas no las vas a perder.. ¿En serio crees que vas a perder una amistad de tantos años por algo que pasa en tan poco tiempo? Van a seguir llamándose y todo seguramente, más como son ustedes las mujeres. Y conmigo, sí, no sé que pasará, tal vez conocés a algún chico allá y ni te querés venir para acá, o tal vez a mi me pasa algo con alguien, pero vos sabés que en este poquito tiempo te he llegado a querer mucho y no sé, espero que esto no se rompa y podamos aguantar los dos meses que vos te vas. -
Benja terminó de decir eso y lo único que pude hacer es darle un beso, un gran beso. Obviamente el siguió con mi beso, así que estuvimos unidos un largo rato, hasta que como siempre algo lo interrumpió.

Capítulo 17.

- ¡Qué lindas escenitas tiene que ver uno por la escuela! - Dijo Tomás acercándose hasta donde estábamos nosotros.
- No vengas a cagarme la vida Tomás, si no te gusta lo que ves, andate. Nadie te obliga a ver nada, además andá acostumbrándote porque yo quiero que esto siga pasando así. - Dije enojadísima.
- Igual no va a seguir pasando por mucho tiempo más, ¿no? ¿Ya le contaste a tu noviecito lindo que te vas por dos meses? Pobre, va a tener que bancarse que vuelvas con algún norteamericano de por ahí. -
- Y vos te vas a tener que bancar una piña si no dejás de molestarla. No tengo ni idea quien sos flaco, tal vez te ví 2 o 3 veces sólamente en la escuela, y no suelo ser esos que le pegan a todo el mundo pero sinceramente me molesta demaciado que jodan a las personas que yo quiero. - Dijo Benja con voz tranquila pero alterando la situación.
- ¿Te venís a hacer el malo y tirás que no sos de pegarle a cualquiera? ¿Sabés quien soy? Su ex, el chico que más quiso en su vida y que sé que todavía sigue queriendo, pero que como por gente así como vos que se la da de buena persona y no lo es, no somos más nada. Si querés pegarme no me amenaces, hacelo. -
- Basta, se terminó todo acá. ¿No se dan cuenta que lo único que necesito es disfrutar la vida? - Dije eso y salí corriendo por el pasillo, ví como Benja venía atrás mio y como Tomás se quedó parado sin decir nada pero ni siquiera me preocupé por eso, sólo tenía ganas de pensar en lo que a mi me pasaba, no a los demás.
Llegué al aula tarde, por supuesto. No me dijeron nada porque justo teníamos con una profesora que es re buena así que sólo entré y me senté a esperar que pasara el tiempo. Las chicas se sentaron a mi alrededor y como la profe no había traído nada para que hagamos hoy, empezamos a hablar. Les conté todo lo que había pasado anoche, lo que había pasado con la psicopedagoga y lo que había pasado en el pasillo de la escuela, todo. Sinceramente necesitaba esa descarga, sus consejos y sus abrazos, no sé que haría sin ellas. Tocó el timbre y sólo quedaba el recreo y un módulo más, pero yo no me sentía bien para quedarme, así que fui a dirección y pedí que llamen a mis padres porque me sentía 'descompuesta'. Salí a esperar a mis papás en la puerta de la dirección, donde un rato antes había estado con las chicas, Benjamín y después con Tomás también.
Llegó mi mamá preocupada, pero cuando me vió se tranquilizó, por seguramente enseguida se dio cuenta de que no me sentia descompuesta como había dicho, sino que sólo quería irme de ahí por todas las cosas que me estaban pasando. Avisó que vino a buscarme y nos fuimos, en camino al auto me preguntó si era todo lo del viaje lo que me estaba afectando y le dije que en parte sí (aunque fuera casi todo culpa de ese viaje).
Subimos al auto y cuando llegamos a casa empecé a sentirme algo mal, pero sólo supuse que era por el calor, así que bajé y esperé a que mamá abra la puerta, cuando entramos
sentí como un calor que me subía y desde ahí no me acuerdo más nada.

Capítulo 16.

Me levanté con todo el desánimo del mundo, supuse que era Benja pero cuando ví la ventana me di cuenta que no.
CONVERSACIÓN CON MI EX

Tomás- Te vas por dos meses a EEUU y no me contaste nada? Gracias eh.
Pilar - Y porque tengo que darte explicaciones a vos? No sé si te acordás pero fuiste vos el que hizo que ni siquiera me den ganas de saludarte por la calle.
T- Yo no hice nada Pilar, vos nunca me vas a creer pero no hice nada. Ahora estás con ese salame que te pone me gusta en las fotos y eso?

P- Qué salame? Sí, estoy con alguien pero a vos no te tendría que importar. No tengo ganas de hablar con vos en este momento, así que si querés dejá de molestarme y sino matate.
T- Por qué sos así conmigo? 
P- Por qué fuiste así conmigo y me dejaste como la boluda y cornuda del mundo? CHAU
No esperé que me conteste, simplemente cerré mi Facebook, apagué mi computadora y me fui a dormir, para mi suerte sólo bastó con apoyar la cabeza en la almohada para que no me despertara hasta el otro día. Casi por milagro, a la mañana me desperté temprano, así que aproveché y apronté bien la mochila, me bañé y me planché bien el pelo, no sé porqué pero esa mañana tenía ganas de preocuparme en verme bien. Se hizo la hora de ir al colegio, así que bajé y esperé que mamá saque el auto del garage para llevarnos a mi y a mi hermanito (el a su escuela y yo a la mía).
Llegué a la escuela. Entré al aula y nadie podía creer que yo haya llegado temprano, sí, así. Con todo lo que había pasado la noche anterior me había olvidado que tenía examen de Economía (una de las materias que más me costaba) por ende entregué mi hoja firmada y tuve mi merecido 1... Pero eso no era todo, mi escuela es re estricta en las evaluaciones y siempre que alguien entrega la hoja en blanco tiene que ir a dirección porque no permiten que alguien no estudie.  ¿Se imaginan cuando a alguien le sacan uno de esos llamados 'ayuda memoria'? A mi nunca me pasó, aunque lo he hecho nunca me lo descubrieron pero a Mica una vez le pasó, y estuvieron a punto de expulsarla de la escuela (Sí, no exagero). Bueno, sólo fui y hablé y tuve que contarle a la Psicopedagoga de la escuela lo que me había pasado la noche anterior, no todo, pero le conté la mayor parte de ello. Obviamente me aconsejó y me dió esa frase que todos siempre dicen: 'No hay problema que no tenga solución'. ¿Tengo que creerle? Por dios, nunca voy a creer esa frase... En ese momento mi problema era que no quería separarme de Benja y no había solución para eso.

Salí de la dirección y afuera estaban Cata, Barbie, Virgi y él... Fue tan lindo verlos ahí esperándome, como preocupados por lo que iba a pasar conmigo. Las chicas estaban llorando, yo no entendía muy bien todo pero supuse por qué era, así que solo me acerqué y las abrazé. Cuando terminamos el abrazo, miré a Benja que seguía ahí parado, mirándonos con los ojos cristalinos...
- Basta, no quiero llantos. Me voy por dos meses, nada más... Sí, a mi no me gusta nada la idea pero es lo que tengo que hacer, los voy a extrañar a todos pero si se ponen a pensar no va a pasar nada de tiempo y voy a volver y vamos a salir y nos vamos a ir de vacaciones todos juntos... ¿Entendieron? - Dije con vos de seria y una sonrisa en mi cara.

- Sólo si prometés que vas a dormir abrazada conmigo. - Soltó Benja uniéndose a la ronda.
- ¡Benjamín! - Dijimos riendo a coro con las chicas.
- Quería sacarlas de esta situación de mierda que hay. -
- Sh, no se habla más de eso... Hoy es viernes, ¿no les parece que tenemos que salir? - Dije con una sonrisa gigante en mi cara.
- Por supuesto que sí, organicense y nos organizamos con los chicos..... Lindo grupito estamos formando, aunque después... -
- Aunque yo después me vaya y vuelva prontito y les traiga muchos regalitos. - Lo interrumpí. - Vamos que no quiero ligarme otro reto por llegar tarde al aula, ¡chau lindo! - Saludé a Benja con un pico aunque siempre alguien tenga que interrumpir esa situación......

Capítulo 15.

Benja quedó paralizado, su mirada se fue directamente a mis ojos y enseguida ví como sus ojos se llenaban de lágrimas, como si estuvieses copiando a los míos que ya estaban empapados en lágrimas.
- ¿Por qué ahora? ¿Por qué justo ahora que nos estamos conociendo? La primera vez que siento que una chica me mueve el piso como ninguna, que me hace sentir de todo cuando la veo.. ¿Por qué te tenés que ir? - Dijo Benja secando las lágrimas que se habían desparramado por toda mi cara.
- Me tengo que ir por el trabajo de papá, se lo extendieron por dos meses en Estados Unidos y mamá quiere que toda la familia vaya para allá, y no puedo quedarme, ya lo hablamos. - Dije con la voz entrecortada. - Yo tampoco quiero irme, es la primera vez que me siento un poco querida y no me gusta nada la idea de irme pero tengo que hacerlo, igual son sólo dos meses, no me voy a vivir allá -

- Pero igual no quiero que te vayas... ¿Sabés la cantidad de cosas que pasan en dos meses? Mirá, yo te conocí a vos en una semana y me cambió la vida. - Agregó él.
- Sos el más tierno de todos, en serio. Pero no puedo quedarme, ahora disfrutemos hasta que me vaya porque ni siquiera sé cuando me voy. Disfrutemos lo que nos queda gordito. -
Cuando dije eso, se acercó a mi y me dio uno de esos besos tiernos que sólo él me había dado hasta ahora. Empezamos a besarnos lenta y tiernamente, con una de nuestras manos unidas, él con sus manos en mi cintura y yo rodeandole el cuello con las mías. Nuestros labios demostraban el amor que ahí estaba surgiendo pero que pronto no sabríamos si seguiría o no. Jugabamos con nuestros besos, yo jugaba mordiendo sus labios y él apenas mordiendome suavemente. ¿Cómo iba a querer irme si pasaban todas esas cosas? ¿Por qué no pudieron pasar unos meses antes así cuando me iría esta relación tendría más confianza? Basta. Basta. Basta. Me había cansado de pensar y preguntarme cosas en la cabeza, sólo tendría que disfrutar el momento y después pasaría lo que tenga que pasar.
Seguimos un rato más ahí pero mi celular interrumpió todo momento romántico que estábamos pasando. Era mamá diciendome que tenía colegio al otro día, por lo que ya era hora de volver a mi casa. (¿Desde cuando mamá se preocupaba por el horario en que me dormía? Sí, desde que pensaba que me podía escapar o alguna cosa de esas, yo lo suponía, conocía a mamá y era demaciado paranóica)
Benja me acompañó caminando hasta la esquina de casa, se despidió de mí con otro de sus tiernos besos y con una sonrisa en su cara y yo me dirigí a casa con la depresión entrante. Llegué, abrí y cerré la puerta lo más en silencio que pude y subí las escaleras. Entré a mi habitación, tiré las cosas del gimnacio en un costado y prendí mi computadora que estaba sobre el escritorio. Esperé a que se prenda, abrí el navegador,  mi MSN y Facebook. Dejé todo así como estaba y me acosté en la cama, pero no había ni apoyado la cabeza en la almohada cuando escucho el sonido de que alguien me estaba hablando en el chat de Facebook.

Capítulo 13.

- ¿Hola? ¿Quién habla? - Hice mi mayor esfuerzo para hablar con mis ojos apenas abiertos.
- ¡Hola gordita! Perdón que llamo así como la nada, pero las chicas me dijeron que te pase a buscar porque ellas no tenían ganas, así que pase y estuve tocando timbre pero nadie atendió. ¿Vas a la escuela? - Sí, era Benja que me había ido a buscar, yo no sabía que hacer.
- Si queres llegar temprano andá, no me enojo. Pero si querés esperame que en 10 bajo. - Dije y le corté. Sí, me sentí la mina más forra de todas, pero bueno, quería apurarme porque si de verdad se iba a quedar a esperarme no lo quería hacer esperar.
Me puse la pollera y la camisa con el pulóver del colegio, mis medias hasta las rodillas y los zapatos (Odiaba usarlos, pero después de todo no quedaban tan mal con el uniforme). Fui hasta el baño, me lavé los dientes, la cara y me peiné como puede, aunque obviamente traté de hacerlo lo mejor posible porque no quería que Benja me vea tan desastrosa. Cuando salía del cuarto me dí cuenta que me olvidaba la mochila, así que entré a buscarla (Creo que por primera vez estaba toda ordenada) y bajé a buscar algo en la cocina para comer en el recreo ya que no había desayunado y estaba segura que me haría mal. Finalmente estaba lista, me dí la ultima mirada en el espejo del hall, agarré las llaves y salí (Ya habían pasado los 10 minutos, tal vez un poco más). 

Salí y no ví a nadie en la puerta así que pensé que él no me había esperado, pero no me iba a enojar ni nada porque yo era la culpable de tardar, tal vez él estaba mal con las faltas y no podía llegar tarde. Entre todas esas suposiciones que hacía en mi cabeza seguramente hice alguna cara cuando salía, aunque no me acuerdo, porque al salir a la vereda vi que Benja estaba sentado en un cordoncito que tenía la casa de al lado..
- Cambiá la carita triste que pusiste porque acá estoy esperándote, te hiciste desear parece - Dijo riendo.
- ¡Hola lindo! - Dije con todo la emoción del mundo y me acerqué a él, que inmediatamente me saludó con un dulce beso. - Perdón por hacerte esperar, siempre me pasa de dormirme, pero no pensé que las chicas te iban a decir que me pases a buscar, parece que se tomaron en serio lo de que vos sos tan bueno y seguís lo que te dicen - Agregué después del beso.
- Deje de quejarse de las pobres chicas señorita que tenemos que admitir que a ninguno de los dos nos molesta irnos caminando juntos a la escuela, y tampoco es que me cuesta tanto si vengo en camioneta y la escuela no queda lejos de acá. Dale, subi y vamos que llegamos tardísimo. -
- Bueno señor pero no me rete porque me pongo chinchuda a esta hora de la mañana - Le dije haciendo puchero, lo que instantáneamente llevó a que me de un lindo pero corto beso.
- ¡Vamos! -
- Está bien, está bien -
Subimos a la camioneta y nos fuimos a la escuela, sí... JUNTOS, él y yo.. ¡JUNTOS!. Llegamos y entramos aunque ya no quedaba nadie en los pasillos, obviamente todos estaban en las aulas y ibamos a tener tardanza. Nos despedimos con un simple pico y cada uno se fue a su aula. Cuando entré estaban en la hora de Matemáticas y realmente la profesora me odiaba, así que sólo me atreví a decir un "Buen dia" e ir a sentarme. Sumado a que la hora era aburrida y la profesora me odiaba, mis amigas me hacían señas para que les contara que era lo que había pasado, pero nada podía decirles porque cada vez que les decía algo o trataba de indicarles algo aunque sea con mis labios, la profesora ya estaba al lado de mi banco mirando en cómo estaba haciendo los ejercicios. Excepto por esa hora que me pareció eterna, la mañana pasó rapidísimo, lo ví los dos primeros recreos, excepto el último ya que él tenia que repasar para un exámen y yo aproveché para contarles un poco de la historia a mis amigas, que quedaron fascinadas y sólo largaban eso "aaaaaaaa" típicos de ellas. A la salida tampoco me iba con Benja, porque mis papás volvían de la casa de Punta del Este, entonces como era rutina, dejaban a mi hermano es la escuela y me pasaban a buscar a mí e irse al trabajo. Justo cuando salíamos ví que el auto de mis papás estaba enfrente de la escuela y en el mismo momento sentí que las manos de alguien me abrazaban por arriba de mis hombros, como colgándose de mi pero sin hacerme peso (Obviamente sabía que era él). Me di vuelta rápido para advertirle que estaban mis papás en la vereda de enfrente, pero no llegué a hablarle porque me dio un beso de sorpresa. Sin pensarlo me separé de él y solté un "después te explico", aunque no llegó a responderme porque me fui corriendo hacia el auto.
No fui la más tierna en la manera de decirlo ni nada, pero el problema es que estaban mis papás enfrente y no quería que vieran nada. Con mi mamá la confianza es re fuerte, ha sabido de algunos de los chicos con los que he tenido algo (no fueron muchos), pero con mi papá la cosa es distinta, no es malo conmigo, pero tiene un carácter más cerrado y es celoso, por eso tenía miedo en ese momento.
Entré al auto callada, sólo saludé a mis papás pero no dije nada, aunque yo sabía que seguramente habían visto la escena que pasó ahí. Papá arrancó al auto y nos dirigimos a casa, llegamos y yo inventé la excusa que tenía que ir al baño para no tener que escuchar sus "sermones". Cuando estaba subiendo la escalera escuché que papá se acercaba.
- Pilar bajá un ratito, tenemos algo que decirte - Escuché decir a papá desde la puerta que separaba el hall con la cocina-comedor. 

Capítulo 12.

Me quedé pensando unos segundos en lo próximo que iba a decir.
- Es raro todo esto, es raro que ahora vos estés así conmigo, es raro que ayer hayamos tenido una noche tan linda, que me quieras, que te quiera, que me mires y yo me despegue del mundo... Eso es raro, lindo, pero raro. - Dije con un nudo en la garganta. (Juro que nunca sentí esos nervios y esas "mariposas" en la panza que quería arrancarmelas de tanto que se movían ahí adentro)

- No sé que decirte, pensé que ibas a saltar con cualquier cosa, no con esto... No es porque no me guste que te hagas esos planteos, pero me dejás sin palabras porque no sé que responderte. Y sí, yo me pregunto lo mismo.. ¿Vos crees que yo me imaginaba cambiar una salida con amigos por una chica? Con mi ex no lo hacía. Así que algo me debés estar haciendo vos acá. - Dijo Benja señalándose el corazón y con una gran sonrisa en su cara. - Bueno, ¡listo señora! Vamos a seguir divirtiéndonos porque sino nos ponemos melancólicos y yo no quiero llantos.
Después de eso era como que no me importaba nada más que estar ahí, con él. Jugando como dos nenes de primaria, haciéndonos cosquillas, entrando a todos los juegos y haciendo travesuras que ni mis primitos hacen.

Se pasó rapidísimo todo y yo ya tenía que volver a casa, así que entre besos y abrazos fuimos a la camioneta y después de eso, él me llevo a mi casa. Nos despedimos en la puerta y le pasé mi celular (Sí, todavía no se lo había dado... No sé porque, tal vez no encontré el momento). Entré, cerré la puerta con mis llaves y las dejé arriba de una mesita que tenemos en el Hall. Enseguida subí las escaleras y entré a la ducha, después de todo había sido un día bastante agitado. Mientras me bañaba lo único que hacía era pensar en todo lo que había pasado, en el hermoso Domingo que había pasado y también pensaba en qué pasaría después... ¿Empezaría a salir todos los Domingos con él y ya no serían tan aburridos como siempre? Bueno, eso el tiempo me lo iba a decir. Salí de la ducha, me puse la toalla en mi cabeza y la ropa para dormir, agarré el peine y fui a mi cama a intentar dormir, pero cuando apoyé mis pelos ya peinados en la almohada, sonó mi celular, y sí.. era Benja: "Hola bombón, espero no haberte despertado... Sólo te escribía para que agendés mi celu y de paso para decirte que me encanta estar con vos! Un beso, te quiero... Benja :)". Obviamente que al ver ese mensaje salté de la alegría, pero como de costumbre yo no tenía crédito, y ya había usado todas las recargas que me daba mi servicio. (Claro, pensaba yo... Esto de tener un celular así tiene sus desventajas, ya voy a tener uno más moderno y voy a poder mandarle mensajes por su PIN). Como no podía responderle, dejé mi celular en la mesa de luz que estaba al lado de mi cama y me dormí, pues mañana empezaría de nuevo la rutina y seguramente no iba a poder descansar bien.
A la mañana siguiente me levanté exaltada con una llamada en mi celular, claramente me había dormido como todos los otros días. Agarré mi teléfono como pude y atendí con mi voz de recién levantada...